Georgescu Toma la Delantera en Rumanía
En unas elecciones presidenciales sorprendentes, el candidato populista de derecha, Calin Georgescu, ha tomado la delantera en Rumanía, generando incertidumbre sobre el futuro prooccidental del país. Con el 98 por ciento de los votos contados, Georgescu ha logrado cerca del 23 por ciento de los votos, superando al primer ministro de centro-izquierda, Marcel Ciolacu, que alcanzó aproximadamente el 20 por ciento según los resultados parciales del Central Electoral Bureau.
Georgescu, un ex funcionario del Ministerio del Medio Ambiente, estaba relativamente ausente de los medios tradicionales y utilizó plataformas como TikTok para alcanzar a los votantes. Este innovador enfoque ha permitido que se mantenga relevante en una campaña dominada por la economía y el costo de vida.
Una Elección Decisiva
Los resultados vienen en un momento crucial mientras Rumanía, un miembro de la UE y la OTAN, ha experimentado una creciente tensión relacionada con su vecino, Ucrania. Georgescu ha realizado llamados para poner fin a la ayuda a Ucrania, que se encuentra en medio de un conflicto con Rusia, y ha criticado la presencia de una base de defensa de misiles de la OTAN en el país.
Durante una entrevista en 2021, Georgescu calificó la base de defensa de misiles como una “vergüenza de la diplomacia”.
Un Cambio de Rumbo Posible
A medida que se acercan las elecciones, el clima político en Rumanía sigue cambiando. Muchos se preguntan cómo esta elección influirá en la política externa y en la postura del país hacia la OTAN y la UE, especialmente si Georgescu, un escéptico de estas organizaciones, se convierte en presidente.
Las elecciones finales están programadas para el 8 de diciembre, y se anticipa que la competencia será reñida entre Georgescu y Ciolacu. La participación electoral será un factor decisivo a considerar.
Conclusiones y Expectativas
¿Podría este resultado histórico marcar el comienzo de un nuevo rumbo para Rumanía? Los próximos días son cruciales mientras se cuentan los votos restantes y los ciudadanos observan mudos, esperando su futuro.
