
Mañana 29 de mayo se conmemoran 40 años desde que Alberto Ruiz-Gallardón ganó las elecciones en la Comunidad de Madrid, marcando un hito en la política española. Este evento permitió al centro-derecha, liderado por José María Aznar, asumir el liderazgo del país, desbancando al socialista Felipe González, que había estado en el cargo durante 13 años.
El 29 de mayo de 1995, Joaquín Leguina también dejó su huella al perder las elecciones, retirándose del servicio público para dedicarse a su carrera literaria y continuar defendiendo los principios socialistas ante un panorama político cambiante.
Ambos personajes, que conocí bien a lo largo de mi carrera, eran dignos rivales, marcados por un respeto mutuo. Leguina se dirigió a Gallardón con frases memorables, una de las cuales fue: ‘Usted no puede presidir ni la comunidad de vecinos de su portal…’, expresando su férrea oposición a las ideas del PP. Sin embargo, en sus -a menudo agudas- críticas existía también un fondo de admiración y reconocimiento.
Durante sus respectivas trayectorias, ambos presidentes simbolizaron la esencia de la política madrileña. Leguina y Gallardón nos enseñaron que la política no tiene por qué ser un campo de batalla. En aquellos días, los discursos eran afilados, pero había un entendimiento civilizado sobre la derrota y la victoria.
Leguina destacó en su discurso de despedida a Gallardón, enfatizando ‘la alternancia de las fuerzas políticas en democracia’ como un valor esencial que parecía revolucionario en la España de esa época.
Hoy, a 40 años de esos eventos históricos, ambos ex-presidentes, que ahora son abuelos, reflexionan sobre un pasado en el que la política era diferente. Al final, García y Leguina nos enseñaron que Madrid, con su diversidad y riqueza cultural, es un reflejo del conjunto de España. Ojalá podamos recuperar ese espíritu educado y amable que caracterizaba el diálogo político.
‘Cuarenta años sí son algo’, han pasado, pero es fundamental recordar que en la política, los ideales y el respeto deben prevalecer sobre las rivalidades.

